1. Inicio
  2. Noticias de Economia en ABC
  3. El coche eléctrico y la libertad
Noticias de Economia en ABC

El coche eléctrico y la libertad

Existe un desmedido empeño por parte de las administraciones, y en particular las europeas, en suprimir completamente los vehículos de combustión y en que sean sustituidos de manera cada vez más inmediata por vehículos eléctricos «no contaminantes». En un reciente artículo en The Guardian, Rowan Atkinson, más conocido por su personaje cómico de « Mr. Bean« , y uno de los grandes entusiastas de los automóviles deportivos, expone ciertas verdades en relación a estos nuevos propulsores y sus componentes. En lo que respecta a la eliminación del motor de combustión, recuerda que lo que contamina no es el motor en sí, sino el combustible que se utiliza para hacer funcionar ese motor y por ello sugiere trabajar sobre la composición del carburante . Y en relación a los vehículos eléctricos, expone que de poco contaminantes nada. De hecho, no solo generan el coste medioambiental de la sustitución, sino que además problemas directos y también colaterales que a día de hoy y a nivel masivo los hacen más contaminantes que la mayoría de los utilitarios de combustión modernos. El autor llama además en su artículo la atención en relación a la rápida amortización de los vehículos nuevos que se sitúa alrededor de los tres años, lo que genera enormes cantidades de residuos, y además es un innecesario derroche, y yo añado, medioambientalmente inaceptable. ¿Se imaginan lo que supondría renovar todo el parque automovilístico hoy, sustituirlo por vehículos nuevos «más ecológicos» y hacer lo mismo dentro de tres años y así sucesivamente? Abundando y profundizando en el contenido de artículo que Atkinson, las motorizaciones eléctricas lo que deberían de generar es una mayor libertad de elección en el consumidor , pero no ser una nueva excusa para reprochar al comprador su adquisición «contaminante» como poco sostenible e insolidaria. Porque esto no es cierto, y los vehículos eléctricos también contaminan, como casi todo lo que se consume. Y además es que el coche es un elemento recaudatorio para las administraciones desde que se compra hasta que se vende o desguaza. No cesa de generar ingresos a las administraciones a través de todo tipo de impuestos . Recordemos que no hace muchos años, la solución eran los coches de gasoil, lo que luego supuso un gran problema por un cambio de criterio de las administraciones al comprobarse, suponiendo que no se hubiesen enterado, que emitían gases más nocivos para el ser humano que los propulsados de gasolina. Esto sin embargo se resolvió en gran medida, con motores y combustibles más limpios y eficientes, pero nunca se realizó una restitución de la imagen de estos vehículos diesel que han quedado manchados y catalogados como contaminantes sine die. Pero sin embargo estás motorizaciones generan decenas de miles de puestos de trabajo en Europa y particularmente en España, cuestión también a tener en consideración al opinar. Noticia Relacionada Green NCAP estandar Si Los coches diésel pueden ser más eficientes que los híbridos Patxi Fernández Electrificados, híbridos, coches de hidrógeno y de combustión se someten al test de Geen NCAP Es cierto que los vehículos eléctricos generan menos contaminación en los sitios por donde circulan, pero que no se nos escape la contaminación la producen en la generación energética que no siempre se realiza con renovables , y no siempre esas renovables tampoco dejan de producir otros problemas que se deben de exponer y estudiar. Además, para dar vida al coche eléctrico hay un coste en recursos de transporte de la energía, hay que generar una red de distribución inexistente en casi todo el planeta, y sobre todo tener en consideración el problema relacionado con el impacto ambiental y humano desde la fabricación de las baterías hasta su desecho, tremendamente contaminantes y con repercusiones enormes en la geopolítica y en cuestiones relacionadas con derechos humanos, que también somos parte de la naturaleza y objeto de protección. Se suelen contar los pros y no los contras, y créanme que también los hay. Salvo un mayúsculo cambio en relación fundamentalmente a las baterías, me cuesta mucho pensar que la solución exclusiva a la movilidad sea la propulsión eléctrica. Pero es que además no creo que la adquisición de un vehículo sea estrictamente una solución de movilidad en economías no intervenidas y libres. Es en muchos casos una importante inversión y para muchos una ilusión. Esto me hace volver a la idea de Atkinson en relación a que un producto caro se tenga por obsoleto en plazos tan cortos de tiempo y añado yo, la inseguridad jurídica que produce la compra de un vehículo en relación a los cambios normativos como pasó con el gasoil. ¿Qué pasaría si mañana se empieza a penalizar a los coches eléctricos porque se considera que aumenta el peligro en caso de colisión por el posible vertido de los fluidos químicos en los ocupantes? O si se pone de evidencia que sus componentes generan un importante daño medioambiental. Simplemente sería un cambio de discurso por parte de las administraciones, pero con una gran repercusión para el consumidor. Por ejemplo, modificaría el desarrollo futuro de infraestructuras de recarga que tanto comprometen la autonomía en viaje. Recordemos que empresas como Tesla sobre todo son empresas energéticas, ya que sus productos no pueden ser utilizados si no hay inversión en una infraestructura adecuada que además es costosísima. Esto a diferencia de un vehículo de combustión convencional que prácticamente puede repostar en cualquier sitio del mundo y por tanto no está tan condicionado al acceso a la energía, lo que transforma por otra el debate en una cuestión de culturas y humanístico. Parece más lógico incentivar la fabricación de coches diversificando en los que en cada opción de motricidad y de combustibles se invierta cada vez más, respetando al consumidor y no comprometiendo la inversión en innovación y desarrollo . Productos que cada vez sean un poco más ecológicos y que desde luego estén pensados para durar más tiempo, y con ello se mejore la calidad y la seguridad. Y también productos que sin desecharlos en su totalidad se puedan ir adaptando a los cambios de la tecnología, actualizables en hardware y en software. Me gustaría seguir disfrutando de la libertad como consumidor y ciudadano sabiendo que un vehículo adquirido, normalmente con esfuerzo, se puede ir transformando a las nuevas realidades y que esa compra que se hace hoy con todas las bendiciones no se va a volver en nuestra contra más adelante. Que se comprenda que también la obsolescencia temprana es un gran consumidor de recursos y generador de residuos no sostenibles por mucho que se diga. Que la contaminación en las ciudades no solo proviene de unos cuantos vehículos contaminantes, que pagan los más altos impuestos y sin embargo no pueden circular en muchos casos por nuestras ciudades. Que la calidad del aire depende de muchos más factores. Realmente el cometido de la administración no debe de ser prohibir y sancionar, sino buscar soluciones de convivencia y de libertad. Gran parte de la contaminación de las ciudades no se deben estrictamente al uso de vehículos propios no eléctricos. Los hogares necesitan calefacción en invierno y frio en verano, las ciudades deben de tener cada día más y mejores alternativas de movilidad que eviten el uso excesivo de cualquier tipo vehículo privado, no por imposición, sino que por comodidad. Hay que generar en las ciudades una biodiversidad sostenible que contribuya a la salud y ahorre recursos, y hay que aprovechar el exponencial tecnológico para generar ciudades más eficientes, saludables y vivibles. Y no trampas para los ciudadanos, lo que puede llegar a ser una actitud caprichosa y de poca reflexión sin soluciones reales. Sin duda el coche eléctrico es una herramienta de mentalización, pero también pienso que es la tecnología la que nos ayudará a que el motor de nuestro coche se adapte a cada tiempo y a la generación de combustibles cada día más sostenibles. Y la solución vendrá por la innovación, el respeto y seguramente por la interrelación de disruptivas y exponenciales tecnologías distintas, incluyendo a la inteligencia artificial. No me cabe la menor duda que tarde o temprano, y esperemos que lo antes posible, tengamos que reflexionar nuevamente sobre si de verdad las propuestas que se dicen tan sostenibles realmente lo son , o si son solo una careta ecologista de la que seguro que ya muchos se han dado cuenta que tiene un futuro no tan claro, salvo desarrollos futuros mayúsculos que apunten a una nueva viabilidad. Entre tanto, disfrutaré del silencio y la aerodinámica de mi vehículo eléctrico, pero en igual o mayor medida de ver esa joya de hace décadas que su propietario mantiene impecable y paseo por mi ciudad con orgullo y disfrute. Rafael Chelala Riva es profesor y director académico del Programa de Innovación en Tecnología de Deusto Business School.

Entrada siguiente
La fruta, esa realidad
Entrada anterior
El BCE presiona a los bancos europeos para que salgan cuanto antes de Rusia