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La lucha tecnológica para ganar tiempo a los terremotos

Ante las trágicas consecuencias del reciente terremoto en Turquía y Siria es lógico preguntarse si la tecnología que nos rodea puede minimizar la gravedad de este tipo de catástrofes y sobre todo, salvar vidas. Ya hace mucho tiempo que los sismómetros detectan y registran los sismos, pero el reto ahora está en poder enviar las alertas a las personas lo antes posible. Hace apenas unas semanas el Gobierno de España informó de la puesta en marcha de la nueva Red de Alertas Nacional, ES-Alert , que permite enviar mensajes de alerta generalizados e inmediatos a los teléfonos móviles localizados en un área afectada por una emergencia o catástrofe. Utiliza tecnología Cell Broadcast para emplear emisiones de radio con el objetivo de hacer llegar a la población cierto mensaje. En 2020 Google empezó a utilizar los dispositivos Android como sismógrafos. «Si el teléfono detecta algo que considere que puede ser un terremoto, envía una señal a nuestro servidor de detección de terremotos junto con la ubicación aproximada en la que se produjo el temblor», explican fuentes de la compañía. El servidor combina entonces la información de muchos teléfonos para averiguar si se está produciendo un terremoto . «Este método usa los más de 2.000 millones de teléfonos Android de todo el mundo como minisismógrafos para crear la red de detección de terremotos más grande del mundo; los teléfonos detectan la vibración y la velocidad del temblor de un terremoto y alertan a los usuarios de Android de las zonas afectadas en consecuencia», añaden desde la compañía. Noticia Relacionada estandar No «Poner orden en el caos», el objetivo de la Armada española en Turquía Pablo M. Díez Con cuatro buques como el portaaeronaves Juan Carlos I y 500 infantes de Marina, el Grupo Dédalo 23 participa en el reparto de ayuda y en el rescate y desescombro en la devastada Iskenderun En España se inició el desarrollo en 2010 de un Sistema de Alerta Sísmica Temprana (SAST), conocido por Alertes y en una segunda fase, Alertes-Rim . Esta tecnología fue creada por un equipo investigador en el que participaron el Departamento de Física de la Tierra, Astronomía y Astrofísica I, de la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM, el Real Instituto y Observatorio de la Armada de San Fernando y el Institut Cartografic i Geologic de Cataluña. Siempre que hay un terremoto desde el Instituto Geográfico Nacional (IGN) se localiza y calcula su tamaño y en función de ello da una alerta, «pero necesita recibir todo el sismograma que se transmite por satélite», explica Elisa Buforn , catedrática de Física de la Tierra en la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM. En cambio, con los SAST, cuando llega el registro al centro de datos, «no necesita la totalidad, le bastan los 3 primeros segundos porque se cree que en ese tiempo está contenida la información del tamaño del terremoto », aclara la docente, coordinadora del proyecto Alertes. El objetivo es ganar tiempo porque la amplitud de las ondas sísmicas no es la misma, «las primeras ondas tienen menos magnitud y antes de que lleguen las ondas más intensas, las personas se pueden proteger», resalta Buforn. Este SAST está diseñado para el Sur de España, del cabo San Vicente hasta Orán, un sistema que «hemos demostrado que es eficaz. No evita que ocurra un terremoto, pero sí minimiza los daños», indica la coordinadora. Pone como ejemplo un colegio donde, si llega la alerta a tiempo, los niños se pueden refugiar debajo de las mesas y evitar que el techo se les caiga encima de la cabeza. El sistema está operativo, registra el sismo pero no manda las alertas porque tal y como recuerda la responsable del proyecto «no es nuestra misión, somos la parte científica y ponemos a disposición de la sociedad nuestros hallazgos». Para que las alertas puedan llegar a la sociedad «hace falta que se invierta dinero» y señala además que «hay muchos trabajos de centros de investigación que nadie los aprovecha. Implementar un sistema de estos es algo muy caro». Los SAST funcionan habitualmente en zonas como Japón o California. Elisa Buforn cree importante recordar que en España han existido importantes terremotos , aunque están separados en el tiempo. Sin ser alarmista, asegura que en nuestro país puede pasar lo mismo que hemos visto en Turquía, aunque con consecuencias siempre diferentes una vez que allí «no existía una buena norma sísmica resistente en los edificios para evitar que se cayesen las casas». Sensores de ADIF La unión entre ciencia, empresa y el sector público es clave en el aprovechamiento de estos avances. El pasado lunes Adif daba a conocer un proyecto internacional destinado a la detección de sismos en el que ha trabajado con el IGN, poniendo a su disposición su fibra óptica como elemento de sensorización de la infraestructura. Desde dicho instituto se está participando en una campaña de mediciones, mediante sistemas de fibra, que permitirá dilucidar cómo debería ser un sistema de monitoreo global basado en tecnología DAS (Distributed Acoustic Sensing) para aplicaciones en sismología . «Este es un ensayo piloto a nivel mundial que pretende detectar terremotos en cualquier parte del mundo de magnitudes igual o superior a 5 utilizando fibra óptica con sistemas DAS que están instalados en diferentes partes del mundo», explica Sandra Ruiz , técnico de la Red Sísmica Nacional, del IGN. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los tesoros del patrimonio turco y sirio devastados por el seísmo «Los resultados obtenidos serán colocados en un repositorio común para que los investigadores del campo de la sismología accedan a ellos y exploten esa información», añade. En una primera fase eligieron la zona entre Granada y Antequera por ser una zona sísmica activa . «Obtuvimos resultados prometedores. Además de detectar sismos pequeños detectamos también sismos regionales y uno en México de magnitud 7,8». Frente a los sismómetros tradicionales, «esta tecnología permite tener con un solo equipo miles de sensores repartidos por decenas de kilómetros, consiguiendo una gran cobertura espacial. Es relativamente fácil su instalación y rápida», aclara la técnico. La segunda prueba se ha desarrollado en la Línea de AVE Madrid-Valladolid.

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