El Gobierno con esto de la vivienda ha cogido carrerilla. A la propuesta de ley que anunció hace unos días, el propio presidente del Gobierno anunció a las pocas horas que iban a poner en alquiler cincuenta mil viviendas que al parecer la Sareb se ha encontrado en un cajón. Y, por si esto fuera poco, que también iban -el Gobierno me refiero- con sus manitas a construir otras tantas mil para aumentar la oferta disponible. De disparate en disparate hasta la victoria final . La limitación de las subidas de precios del alquiler en las zonas que definen como tensionadas, reduce la oferta lo que es justo lo contrario de lo que pretenden. Y no es un efecto «indeseado», es la consecuencia que va a tener -los ejemplos sobran- y lo peor es que lo saben. Lo de la Sareb es una patraña que no ha tardado en volverse contra ellos porque no somos completamente bobos. Y la ocurrencia de una promotora pública es completamente descabellada. No son capaces de cumplir con sus obligaciones administrativas -resolver los expedientes-, como para a estas alturas del partido salir diciendo que van a desarrollar de forma eficiente no se cuentas mil viviendas públicas. No hay mucho más que comentar. Sin embargo, lo que sí merece repasar ha sido la respuesta que a dado el Partido Popular. Lo deberían tener preparado porque han respondido rápido y con algo bastante sensato. Lo mollar de la respuesta está en el esquema de ayudas a la compra que han anunciado. Es algo que alguna comunidad autonóma ha impulsado tímidamente pero que sobretodo en aquellos países en los que lo han montado bien ha supuesto un antes y un después. Soluciona el principal problema de acceso a la vivienda de los jóvenes y los que ya no lo son tanto. Es un esquema de avales del Estado por el que se puede acceder a prácticamente la totalidad de la financiación hipotecaria, lo que permite sortear el principal escollo que es la falta de ahorros para «meterse» en una casa. Se trata sin duda de la forma más eficaz de enfrentarse a este grave problema. Noticia Relacionada opinion Si La Sareb y sus 50.000 viviendas: un bulo sanchista como una casa María Jesús Pérez El Gobierno ha empezado por decir las cosas que debería hacer en lugar de hacerlas y punto. Ahora promete viviendas sociales para jóvenes y echa mano de los inmuebles tóxicos del banco malo. Ideal para vender promesas electorales ‘fake’. Y, sin despeinarse, Sánchez deja plantado al mayor fondo del mundo después de invitarle a venir a España. No es magia. Son tus impuestos Hasta ahora este planteamiento ha naufragado por la política de las consignas en las que estamos instalados frente a la de solucionar problemas. Ha pesado más el que pensarán -ayudas al ladrillo, de entrada, no-, que tratar de atajar de forma efectiva uno de los principales problemas de la población española. Los populares no solo han estado rápidos en la respuesta sino que también han sido valientes. Se trata de una muy buena declaración de intenciones que esperemos no se quede solo en las palabras.
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